Ni sí ni no ni blanco ni negro. Me gusta el sí. Ni sí ni no ni blanco ni negro. Te gusta el gris. NI sí ni no ni blanco ni negro. Prefiero el blanco. Ni sí ni no ni blanco ni negro. Me ven negra. Ni sí ni no ni blanco ni negro. Besame.
Muchas veces tengo regresiones infantiles. Las amo. Voy por la calle saltando, a veces al mismo tiempo canto alguna canción bien ridícula; de vez en cuando, giro sobre mi propio eje hasta caerme. Suelo bailar con mi perra hasta terminar en el piso riéndonos de lo graciosas que nos vemos, habitualmente me invento personajes con voces y posturas determinadas. Sufro de náuseas por mis deseos irreflenables de jugar a las escondidas, hago dibujos tontos y genero amistades fácilmente. Pero hoy. Hoy no me gustó la regresión que tuve. Para nada. Me han informado que debo usar ortodoncia. Llegué a mi casa y me puse a llorar.
limpié el baño frenéticamente y entendí a aquella familiar mía que tanto le gusta limpiar, entendí que fuera su terapia, entendí cuál era su método para dejar de pensar un rato. pensé que se había detenido el tiempo cuando llegó mi chico del trabajo, pero no, repentinamente tenía que bañarmecomerysalircorriendo a transformarme en ladelengua . me sorprendí de mí misma al despertarme de mi siesta colectivera y pensar esta es Álvarez Jonte y - esto es lo más increíble - tener razón. reflexioné sobre mis avances siendo ladelengua : ya localizo los sonantes celulares escondidos, noto con un 1 % de error quién hace mmmmmmmmmmmmmm de manera irritante y mejoré bastante mi letra en el pizarrón (eso sí, aún no consigo encontrar una manera de sostener la tiza y que no me duela el dedo índice). me di cuenta que mis viejos desde la lejanía son más chistosos. me acordé de un libro de listas y me senté a escribir esto.
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Me encantó, Lau.