lunes, 2 de mayo de 2011

Registro de Lectura de "La noche boca arriba" de Cortázar o Acerca de la lectura de la que escribe unida a la profe que ahora también estudia

lunes, 2 de mayo de 2011

Una de mis estudiantes se enojó, y mucho, porque no pude darle una respuesta certera, justa, precisa a “La soga” de Silvina Ocampo. ¿Cómo murió Toñito? ¿Era una serpiente o una soga? Al final, profe, ¿cómo es? Yo me reía y les decía que eso es lo lindo del fantástico. Elegir lo racional o lo maravilloso o incluso la incertidumbre infinita.

Estas son todas opciones que se debaten en una guerra florida, sólo una quiere ser la elegida. Yo elijo la indeterminación. Porque realmente no sé quién me protege más: la noche, con sus sueños esperanzadores; la vigilia, lejos de las pesadillas amenazadoras. La noche: momento de oscuridad placentera o terrorífica, la vigilia: momento de luz que clarifica o abruma. Acaso la seguridad de estar despierto sólo nos llegue al instante de la muerte.

“Pero olía a muerte y cuando abrió los ojos vio la figura ensangrentada del sacrificador que venía hacia él con el cuchillo de piedra en la mano. Alcanzó a cerrar otra vez los párpados, aunque ahora sabía que no iba a despertarse, que estaba despierto, que el sueño maravilloso había sido el otro, absurdo como todos los sueños; un sueño en el que había andado por extrañas avenidas de una ciudad asombrosa, con luces verdes y rojas que ardían sin llama ni humo, con un enorme insecto de metal que zumbaba bajo sus piernas. En la mentira infinita de ese sueño también lo habían alzado del suelo, también alguien se le había acercado con un cuchillo en la mano, a él tendido boca arriba, a él boca arriba con los ojos cerrados entre las hogueras.”

¿Existirá algún pasadizo que nos lleve desde la vigilia a la vigilia, desde lo cotidiano a lo cotidiano? No tiene gracia. Y aunque ser otro resulte una opción agradable, un deseo común y corriente, lo agobiante es el tiempo por el cual este estado perdure. Es decir, quiero ser otro siempre y cuando pueda volver a ser yo, o sea, también un otro. Porque lo que siempre deseamos (no sé si decir en realidad o en sueños) es mantenernos en la transición, en la otra mirada, porque este lado del vidrio ya lo conozco y quiero saber sobre el otro, y una vez ya visto es el lado contrario el que ha cambiado, porque cambié yo y así sucesivamente.

Axolotl”, “La noche boca arriba”, “El otro cielo” y muchos más: pasajes de un tiempo ordinario a otro exótico, de un espacio asfixiantemente conocido a otro singular. A su vez, el inevitable drama de que lo extraño se vuelva costumbre. Por eso elijo la incertidumbre, porque si elijo la certeza la galería me llevaría de una rutina a otra rutina y a otra y a otra y a otra.

2 diretes:

galerai.una dijo...

Alguien me dice que dijo Lacan que a veces, en medio de las pesadillas, aparece lo real. Y que en esos momentos, como queremos escapar, despertamos.

Y entonces continuamos viviendo pura fantasìa en la vigilia, medianamente despiertos y expectantes.

Celeste dijo...

La semana pasada leí con los chicos "La Soga" de S.O. suponiendo que se iban a copar con esto del fantástico, pero como siempre ocurre lo inesperado, sorpresivamente los pibes no podían ASIMILAR que una soga se transformara en serpiente.
Yo creo que esto es culpa de los noticieros...

 
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