sábado, 25 de septiembre de 2010

explosión de ideas ególatras

sábado, 25 de septiembre de 2010
y

pienso

en la ropa que no tengo
en las imágenes que no veo
en el descanso que no obtendré

pero

principalmente

en las palabras que nunca leí
en las palabras que escuché
en las palabras que ahora escucho
que no son las mismas
ni serán

lunes, 5 de julio de 2010

lunes, 5 de julio de 2010

quisiera poder permitirme escribir




y comienzo la búsqueda de alguna libretita de hojas sin renglón

domingo, 9 de mayo de 2010

ni dios ni ciencia

domingo, 9 de mayo de 2010
Sin nada en mente, frente a la computadora. (Decir vacía es demasiado fuerte). Cortarse el pelo NO cambia NADA. (Era sabido, pero siempre se sigue intentado). Nadie me avisó que... Nadie me avisó que acá tampoco hay espacio para mí. Y por eso ya no llamo a nadie por teléfono. Basta de decirme que NO. Basta de decirme que SÍ y cambiarme los planes. Una voz repentina tiene su porqué.

Quiero téconleche, sólo quiero técolenche. Después, sólo digo que no quiero. Que no quiero repito toda la noche. Si tengo tiempo, me pregunto a qué jugarán ahora esos hipócritas: si ya hicieron la maquinita de Dios, concéntrense de vuelta en lo importante ¿no? Pero eso es porque soy inocente y sigo sin querer pensar que las curas ya están, que están escondidas en un armario para que los billetes se acumulen.

No se entiende nada y, obvio, no me importa. Total, este lugar no es para mí.

martes, 27 de abril de 2010

martes, 27 de abril de 2010
ayer

despertaste y te sentiste una fuente

el agua fluía inagotable, en apariencia / el agua fluía ordenada, en apariencia

adorno / inútil
inútil adorno

el agua se va y no vuelve

jueves, 18 de marzo de 2010

jueves, 18 de marzo de 2010

prohibido inhibir
exhíbaSE
adhiérase repentinamente

pro-híbrido, sea dos

me quedé pensando, anhelando quizá que
lo loco es lograrlo sin encerrarse, aprehendiendo

rehago
hasta posar mi cabeza en una almohada

¿Qué sigue?

Y de repente fui una hoja que alimentaba a un caracol. Cuando menos lo esperaba, aquellas caricias jugosas se transformaron en rápidas y malévolas mordidas. No había nada que hacer, salvo mecerme con el viento.

Y de repente fui aquel mismo caracol esclavo de una hoja que no se detenía. Si tan sólo pudiera dejar el peso de mis espaldas, ser más veloz, quizá hasta volar. terminé aquella hoja que había sido alguna vez y fui por más.

Y de repente volví a mí Ahora soy yo. Nada me aqueja con tanta intensidad como a aquel ser que era devorado o a aquel otro que debía devorar. Sólo tengo este superficial problema, el de no entender absolutamente nada.

Mar chiquita

viernes, 5 de febrero de 2010

viernes, 5 de febrero de 2010

viernes, 29 de enero de 2010

por la noche

viernes, 29 de enero de 2010

Ayer por la noche salió una culebra de tu boca. Se deslizó por tu pecho y descendió hacia tus pies sin siquiera mirarme. Pero yo sabía que se dirigiría hacia mí.


Inmutable, la observé pasar de tus piernas hacia las mías, poco a poco comencé a sentir la suave y fría piel. ¿Cómo se sentiría la mía? Aquel animal que pareciera ser apenas un músculo viviente se detuvo en mi sexo. Se regodeó en mi pubis y yo no sentí nada. Yo sólo quería escuchar. Y ella lo sabía.


Por eso, como si recordara su cometido, me miró y, lentamente, reptó hacia mi rostro. Supongo que su lentitud se debía a cierto anhelo de hacerme sufrir, de hacerme desear al extremo aquel conocimiento que –aparentemente- iba a darme. No perdí la tranquilidad, la esperé pacientemente, de todas formas imaginaba hace días lo que iba a decirme.


Cuando ya se encontraba en la zona de mi cuello, cerré mis ojos. No fue por temor, quería concentrarme, quería que el sentido que más alerta estaba en ese momento, lo estuviera al máximo. Esa fue la causa por la que apenas sentí su roce en mi oído. Y habló. Y la oí. Y me hizo saber que estaba en lo cierto.


Y el sueño vino a mí.

viernes, 1 de enero de 2010

yosoy

viernes, 1 de enero de 2010
yo soy



Lamentablemente No Otra



yo no soy a secas



y para que no nos confundamos, aclaro


soy carbón

aquella tercera persona en cambio
no hace falta aclarar nada
una persona tercera, muy singular


yosoy irritablemente sollozante
yosoy carbón es una piedra blanda
yosoy siempre acompañada de la aclaración


 
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