jueves, 19 de febrero de 2009

palabrerío

jueves, 19 de febrero de 2009

No le convenía. De eso va a enterarse más tarde. No sabemos cuando. Pero va a enterarse. Quizás caminando o sentado frente a un café, seguramente con un pucho en la mano. Su reacción será sorpresiva, cuando la conozcamos nos va a afectar, nos va a dejar pensando.

No está definido cómo va a suceder, pero se va enterar, eso sí. Y su reacción desencadenará una serie de acontecimientos increíbles. Como la muerte de su amante que no será una muerte así nomás, claro. Va a haber un grito, unos pasos hacia atrás productos del pánico, un balcón, una caída. Lo que sorprende es el grito y el rostro insensible de nuestro protagonista cuando la encuentre.

Esa es una de tantas cosas. Otra podría ser la desaparición del padre, aunque eso en realidad sucede antes de que se entere. Sí, antes. Porque en realidad eso es lo que le demuestra que no le convenía. El padre desaparece y deja una claringrilla a medio hacer. Hay un mensaje, pero nos vamos a enterar que esas palabras no estaban sueltas recién al final. Y él no lo va a notar nunca. Es incapaz de descifrarlo.

El final es el viaje. Él yéndose.

miércoles, 18 de febrero de 2009

Asco

miércoles, 18 de febrero de 2009


Sangre que NO corre por mis venas
que duele

y respondo a un estereotipo
y me da bronca


sábado, 14 de febrero de 2009

sábado, 14 de febrero de 2009


Elegí, pensando que sabía por qué...





Seguí, convencida.





Sin embargo, era por esto.





En realidad, me sorprendí tanto. Me sorprendo tanto.





Y para que entienda un poco asómese un ratito.





miércoles, 4 de febrero de 2009

miércoles, 4 de febrero de 2009

pasó de mariposa a cucaracha

y se suelta el pelo

calor extenuante

colectivo, sudor y lágrimas

blanco ya no

no

que morirá asfixiada en buenos aires es decir una obviedad

martes, 3 de febrero de 2009

Vera 7

martes, 3 de febrero de 2009

Ante el espejo se admira los pechos y se despeina. Inexpresiva, se da vuelta y ve que él duerme. Se toma el atrevimiento de preparar un mate, cebando el primero la sorprende un buendía.

Sonrisas, complicidad y el agua que se termina enfriando porque ella se ha sentado sobre la mesada para atenazarlo con sus piernas y quedarse con restos de su piel entre las uñas.

Vuelven a calentar el agua envueltos en olor a sexo y látex. Ël pone música y ella que siempre quiso cantar unta mermelada en unas galletitas. Desayunan y los dos están de acuerdo: están de vacaciones. Arman un porro, fuman.

Siguen desnudos y no piensan vestirse a pesar de los gritos vecinos de ciertos niños que evidencian un domingo familiar.

A Vera le suena el celular y ella ni lo mira. Oír es inevitable
 
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