sábado, 10 de mayo de 2008

Vera 5

sábado, 10 de mayo de 2008
Cuando la risa abrió la puerta se clavó directamente en su espalda. En aquel punto que queda entre los omóplatos. Su cuerpo hizo un movimiento reflejo por la sorpresa y el dolor, pero su cara no se inmutó. Seguía permaneciendo impávida incluso cuando todo rastro de aquella risa había desaparecido, ni siquiera una gota de sangre quedaba como prueba de la estocada.

Claro, era tan sólo una risa.

Vera, perfectamente erguida, poco a poco se indignaba. Terminó de sacar las fotocopias, las abrochó, las guardó y salió. Ya frente a su escritorio, apenas resguardada por unas paredes de mentira, la indignación la superaba. Quería creer que no le importaba pero seguía pensando, era justamente lo mismo que le sucedía con aquello. Y no ayudaba para nada.

Se lo estaban haciendo recordar a propósito.

2 diretes:

maxloc dijo...

Laurinha... que tu amor por la docencia no opaque algo que verdaderamente hacés my bien: escribir. Besos y mis sinceras felicitaciones...

l*aura dijo...

por ahora no opaca, incluso creo que está iluminando...

 
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